Es a través de este caso que la abogada de la Red Retoño, Miriam Pascual, hace su primer acercamiento a la problemática en el estado. “Lo primero que me encuentro es que ni si quiera había una investigación formal. Solo había un acta de hecho”, menciona Miriam.

“Karla es una niña tímida, en la escuela lo que me platicaban sus maestros es que se llevaba con todos sus compañeros, muy tranquila. A Karla no le gusta bailar, es buena hermana, para todos lados iba junto con Rafa, peleaban, pero alratito se abrazaban”, comenta Olga Tezmol, madre de Karla, quien desapareció el 13 de enero del 2016, y quien hasta la fecha continúa desaparecida.

Olga Tezmol, madre d Karla Romero, desaparecida desde el 13 de enero del 2016, observa la última foto que se tomaron en familia dos días antes de su desaparición.

Esa mañana la madre de Karla optó por mandar sola a su hija a la escuela, cosa que no acostumbraba hacer, sin embargo, le dio un teléfono celular para que llegando a la secundaria se comunicara con ella. Pasaron los minutos y las horas y Karla jamás llamó. Su hermano Rafa, fue quien se percató que algo andaba mal, pues al llevarle alimentos en la hora del receso escolar, le informaron que Karla no había llegado esa mañana al plantel.

Olga Tezmol, madre de Karla Romero, desaparecida desde el 13 de enero del 2016, muestra una de sus últimas fotos de su hija.

“Karla era muy cariñosa, le gustaba escribirme cartas, me escribía que me agradecía mucho por haberle dado la vida, que me quería mucho, se disculpaba porque a veces tenía arranques de enojo. Es una excelente hija, con defectos y virtudes, pero yo así la quiero. La recuerdo sonriendo, enojada, llorando, la extraño, extraño escucharla gritando por toda la casa”, menciona Olga, con voz entre cortada dentro de la estética que lleva el nombre de su hija, donde ella le ayudaba por las tardes a hacer cortes de cabello y peinados, y que asegura la madre, algún día sería de Karla ya que mostraba mucho interés en el oficio de estilista.

Carta que Karla Romero, desaparecida desde el 13 de enero del 2016, escribió para su madre.

Con una profunda tristeza en el rostro, Olga comenta que todos los días desde que desapareció su hija se sienta a observar la foto de Karla para pedirle perdón, “El que ella no esté conmigo me hace sentir que no cuide adecuadamente a mi hija, y eso hasta la fecha me duele. Me duele porque han sido más dos años de búsqueda”.

Según Miriam Pascual, desaparecer en Tlaxcala es diferente a desaparecer en cualquier otra entidad del país, ya que la mayoría de las desapariciones son mujeres, y el rango de edad cada vez ha ido disminuyendo más. “Los informes de hace 10 años establecen un margen de 18 a 25 años, cuando desaparece Karla se inició una discusión entre las organizaciones sociales porque consideraban que el rango de edad (11 años) no concordaba con los registros anteriores de las víctimas de trata. A partir de los distintos casos que nos han llegado nos damos cuenta que la amplitud y diversificación de las víctimas también se va transformando a partir de los patrones de impunidad, crece el negocio y el perfil de las víctimas. En ese sentido el desaparecer en el epicentro de la trata de personas implica una situación de búsqueda urgente”.

Rafael, hermano de Karla Romero, realizó este corazón fragmentado, ya que Olga, su madre, alguna vez le comentó que su corazón se encuentra fracturado en cinco partes que son los miembros de su familia.

Alicia Fregoso, procuradora de Justicia en 2016, descartó una averiguación ya que argumentó que no había delito que perseguir por la desaparición de una niña de 11 años en San Pablo del Monte, un municipio foco rojo en trata de personas.

“Hay altas y bajas, a veces Rafa también siente el vacío, me dice que se siente muy solo, que por qué le quitan a su hermana, y a veces cuando me tengo que ausentar para buscarla, él lo siente, me lo dice: cuando te vaya s a buscar a mi hermana avísame porque te vas y no me avisas, y cuando yo despierto ya no tengo mamá. Como padres, mi esposo busca el sustento y yo como madre busco a Karla, pero sin desatender a mis otros hijos”.

Carta que Karla Romero, desaparecida desde el 13 de enero del 2016, escribió para su madre.

“Karla era muy cariñosa, le gustaba escribirme cartas, me escribía que me agradecía mucho por haberle dado la vida, que me quería mucho, se disculpaba porque a veces tenía arranques de enojo. Es una excelente hija, con defectos y virtudes, pero yo así la quiero. La recuerdo sonriendo, enojada, llorando, la extraño, extraño escucharla gritando por toda la casa”, menciona Olga, con voz entre cortada dentro de la estética que lleva el nombre de su hija, donde ella le ayudaba por las tardes a hacer cortes de cabello y peinados, y que asegura la madre, algún día sería de Karla ya que mostraba mucho interés en el oficio de estilista.

Olga Tezmol, y Rafa, madre y hermano de Karla Romero, desaparecida desde el 13 de enero del 2016, frente a la estética que lleva por nombre el de su familiar desaparecida y que no abren desde el día de su ausencia.

Olga Tezmol recuerda como solían asistir a convivencias familiares, pero desde la desaparición de su hija no han podido incorporarse a ese tipo de reuniones sin sentir incomodidad y culpa por la ausencia de Karla. “La última reunión que tuvimos fue dos días antes de su desaparición, nos tomamos una foto familiar en el bautizo de su hermanita de un año de edad en aquel entonces, es la última foto de Karla con nosotros”.

Algunos vecinos de la colonia del Barrio de Cristo aseguran que esta fue la calle donde fue vista por última vez Karla Romero, desaparecida desde el 13 de enero del 2016 en San Pablo del Monte.